Quien eche una mirada en este cuartito, verá al autor de esta nota, un tipo cuarentón que viste un gorro de baño azul con lunares del que salen una serie de cables, contemplando la pantalla de una computadora desde una asiento reclinable.
Pero en mi imaginación, estoy sentado frente a un piano tocando la ‘Polonesa Militar�de Fryderyk Chopin.
En realidad, nunca toqué tan bien. Pero una cajita roja está cruzando la pantalla de la computadora, y estoy esperando a que mi fantasÃa altere mis ondas cerebrales lo suficiente para que se eleve y dé en un blanco.
Algunas personas han aprendido a dar en el blanco en el 90 por ciento de las oportunidades. En mis primeras 12 sesiones de entrenamiento, yo acerté en el 58 por ciento. Pero mis blancos son tan grandes, que hubiera acertado en el 50 por ciento al azar.
No hay nada de sobrenatural en ello. Se trata de los primeros pasos hacia un objetivo tecnológico complejo, pero que se expresa con pocas palabras: usar señales eléctricas del cerebro como instrucciones a computadoras y otras máquinas para permitir que personas paralizadas puedan comunicarse, desplazarse y controlar su entorno sin usar un solo músculo.
Los logros hasta el momento han sido los siguientes:
- Un hombre cuadriplégico en Massachusetts ha demostrado que puede cambiar los canales del televisor, encender y apagar las luces de su cuarto mediante un brazo robot y enviar mensajes electrónicos.
- Siete pacientes paralÃticos en Stuttgart, Alemania, navegan por la internet y escriben cartas a sus amigos desde sus hogares.
- En un laboratorio en Suiza, dos voluntarios sanos aprendieron a manejar un robot de dos ruedas y de cinco centÃmetros de altura -como una diminuta silla de ruedas- por los cuartos de una casa de muñecas.
- En laboratorios de diversas universidades, monos operan brazos mecánicos por medio de sus cerebros. En la Universidad de Pittsburgh, un mono se lleva alimentos a la boca por este medio.
Las investigaciones sobre el uso de las señales cerebrales se remontan a unos 20 años atrás. Pero últimamente parece que el caldero de la investigación empieza a hervir, a medida que los avances en la neurologÃa, la electrónica y la programación informática se combinan para dar impulso a este campo del saber.
Algunos cientÃficos ya visualizan el empleo de las señales cerebrales para avanzar mucho más.
John Donoghue, titular del departamento de neurologÃa de la Universidad Brown dice que algún dÃa los paralÃticos podrÃan recuperar el movimiento de sus miembros al usar señales del cerebro para mover sus músculos.
Con el tiempo, se podrÃan crear brazos y piernas de materiales livianos que calzarÃan sobre los miembros paralizados y permitirÃan al paciente caminar y recoger cosas, dice Miguel Nicolelis, de la Universidad Duke. Nicolelis, que llama a esos dispositivos “robots de vestirâ€? ha trabajado con monos y espera hacerlo próximamente con personas paralizadas.
El doctor Philip Kennedy, de la empresa Neural Signals Inc. De Atlanta, Georgia, que ha ensayado sensores cerebrales en siete pacientes totalmente “encerradosâ€?desde 1996, estudia la idea de ayudarles a hablar algún dÃa. Para ello deberÃa insertar electrodos en los centros del habla del cerebro para que el paciente pudiera controlar una treintena de sonidos que serÃan producidos por un sintetizador.
“No es un problema insuperable� dice Kennedy.
Esto significarÃa un avance enorme con respecto a los programas actuales controlados por el cerebro, que producen palabras a razón de unas pocas letras por minuto. Los pacientes de Stuttgart usan ese tipo de programa.
Pero incluso un aparato que deletrea palabras lentamente significa un avance enorme para personas que carecen de otro medio para comunicarse, dice la doctora Terry D. Heiman-Patterson, colaboradora en un proyecto con enfermos de esclerosis lateral amiotrópica en la Universidad Drexel.
Este mal neurológico progresivo anula gradualmente la capacidad de usar los músculos. Finalmente, los músculos de la respiración dejan de funcionar y el paciente debe decidir si lo colocan en un pulmotor para seguir on vida.
“Una de las razones que lleva a la gente a preferir la muerte en lugar de la vida es que ya no puede comunicarseâ€? dijo Heiman-Patterson. “Si podemos destrabar la capacidad de comunicarse, algunas personas podrÃan cambiar sus decisionesâ€?
Albany (Nueva York, E.U.)